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La Federación de Cooperativas Agrarias Valencianas (Fecoav) pide servicios mínimos para los alimentos perecederos

10-06-2008 Cooperatives Agro-alimentàries C. Valenciana

Los agricultores que aún no han vendido sus cosechas, perderán un año de trabajo y la inversión realizada, y los pueblos centenares de puestos de trabajo. Si no se toman medidas urgentes, cuando se termine la huelga habremos perdido nuestros clientes europeos, abastecidos ahora por nuestros principales competidores, como Holanda e Italia.

Según la Federación de Cooperativas Agrarias Valencianas (FECOAV), el malestar empieza a cundir entre los agricultores, sobre todo en el sur de Alicante que se encuentra en plena campaña de verduras y en las comarcas de Vall d'Albaida y la Ribera que tienen pendiente comercializar la fruta de verano. La situación puede ser altamente crítica en determinadas zonas de producción de hortalizas en que semanalmente se recolectan un millón de kilos de pimientos y otro tantos kilos de sandía, estimándose que en unos ocho días la recolección semanal de sandía nada menos que será de cuatro millones de kilos. De hecho, esta situación ha paralizado el trabajo en los almacenes, que afectará a más de 1000 empleos, además de otras 3.500 personas en campo.

Esta alarmante situación se completa con la crítica coyuntura de la Vall d'Albaida que tiene en las cámaras, pendiente de comercializar, más de 500.000 kilos de albaricoque, que representa el 40% de la cosecha. Además esta comarca tan agraria valenciana tiene pendiente de recolectar toda la cosecha de albaricoque Tadeo y todas las variedades tardías de ciruela, melocotón y nectarina.

En esta situación no es de justicia que no existan servicios mínimos para los productos perecederos, máxime cuando en centenares de pueblos valencianos la agricultura es una fuente de empleo y riqueza insustituible. Y es que esta crónica es repetible en cada rincón de la geografía valenciana. Y como muestra un botón. Sólo en Godelleta está amenazada el 15% de la cosecha de melocotón y nectarina, aportando un paisaje con 60.000 kilos en las cámaras y más de 200.000 kilos pendientes de recolectar.

La preocupación de las cooperativas agrarias va en aumento ya que son muchas las que tienen las cámaras llenas de fruta de verano que no pueden comercializar, mientras que en el campo la fruta diariamente alcanza unos grados de madurez que propiciará una sucesiva y creciente caída de cosecha tal como se suceda esta huelga que impide recolectar unos alimentos tan mimosamente cuidados durante todo un año, y que ha exigido del agricultor cuantiosos desembolsos económicos en las numerosas tareas de campo.

La pérdida material y cuantificable de la cosecha en el campo amenaza con profundizar la descapitalización que arrastran los agricultores, al tiempo que los pueblos pierden centenares de empleos de recolección y manipulación. Pero este conflicto puede acrecentar exponencialmente los daños por la pérdida de los selectos mercados europeos, que serán abastecidos por nuestros competidores del norte que no tienen sus carreteras bloqueadas.

En esta tesitura, la Federación de Cooperativas Agrarias de la Comunitat Valenciana solicitamos que se arbitren servicios mínimos para los alimentos perecederos. De esta forma, las organizaciones de transportistas evitarán que los agricultores, que también padecen el encarecimiento derivado del aumento de los precios de los carburantes, amplifiquen sus daños con la pérdida de melocotones, nectarinas, ciruelas, albaricoques, sandías, melones y verduras. De esta forma, se contribuirá a que los consumidores puedan adquirir a precios razonables unos productos perecederos altamente saludables, que de lo contrario se estropearán en el campo. Igualmente si se facilita este abastecimiento estaremos reforzando los argumentos de una legítima protesta, que exige soluciones viables a largo plazo.

Por ello, la organización cooperativa se adhiere a la solicitud de medidas gubernamentales que permitan encajar el encarecimiento de los costes de producción agrarios, con una política fiscal y laboral acorde con las nuevas exigencias.








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