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Cooperativas Agro-alimentarias lamenta que el PE apruebe el acuerdo con Marruecos y reclama a las instituciones que reformen el régimen de precios de entrada y los controles aduaneros

16-02-2012 Cooperativas Agro-alimentarias

No hubo sorpresas. El PE ha dado finalmente luz verde al nuevo Protocolo Agrícola del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europa y Marruecos, en una votación muy ajustada: 369 votos a favor, 225 votos en contra, 31 abstenciones. Durante la sesión, la Eurocámara ha aprobado una resolución no legislativa en la que se recogen varias de las preocupaciones expresadas por el sector agrario europeo en los últimos meses y de sus razones para rechazar el proceso.

El nuevo Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, supone un paso más del proceso de liberalización del comercio agrario entre ambos territorios. El Consejo de Ministros ratificó en diciembre de 2010 la propuesta de la Comisión Europea y la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo se pronunció en el mismo sentido el pasado 26 de enero. Sin embargo, el sector hortofrutícola europeo mantenía viva la esperanza de que, el Plenario del Parlamento Europeo, en última instancia, se alineara con el criterio de su Comisión de Agricultura, el de los europarlamentarios españoles y el del diputado de Los Verdes, José Bové, y rechazara el Acuerdo, como ya ocurrió en diciembre pasado con la prolongación del protocolo pesquero.

Pero no ha sido así. Aunque los argumentos del sector han calado hondo en el Parlamento donde ha habido un profundo debate, una mayoría suficiente de eurodiputados ha desoído a quienes se oponían al Acuerdo criticándolo por desequilibrado, por los perjuicios que conllevaría para el sector hortofrutícola comunitario y que pusieron en cuestión los supuestos beneficios para el desarrollo del país vecino. Cooperativas Agro-alimentarias, al frente de las organizaciones representativas del sector en España y en Europa, ha llamado en los últimos meses la atención sobre la falta de reciprocidad, el debilitamiento de la competitividad de las exportaciones españolas, la falta de garantías del mecanismo de precios de entrada o los efectos negativos sobre el empleo, en regiones con escasas alternativas de desarrollo económico y elevada tasa de paro.

Los argumentos del sector agrario no han podido ser refutados por la Eurocámara, quien, al contrario, los ha recogido en buena parte en la resolución no legislativa también votada hoy. El PE ha pedido a la Comisión “una evaluación del impacto sobre los ingresos de los agricultores europeos”, así como “garantías de que el aumento de los contingentes será debidamente regulado por la UE y que no habrá errores de interpretación en el mecanismo de precios de entrada”. Igualmente ha subrayado que “la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha pedido a la Comisión que modifique el régimen de precios de entrada para poner fin al fraude”. Finalmente, se ha reconocido que Marruecos debe “hacer mejoras con respecto a la libertad de asociación y el trabajo infantil”.

Pero, en la toma de decisión han pesado más el miedo a mancillar las relaciones políticas de la UE con el Magreb y el interés económico de: la agricultura continental, los sectores de los alimentos transformados, los inversores y exportadores extranjeros en Marruecos, y los Estados miembro que los defienden.

Una vez la decisión política adoptada, sólo queda minimizar sus consecuencias negativas sobre el sector hortofrutícola. Para ello y por coherencia con la mencionada resolución y con los informes de la Oficina Europea de la Lucha contra el Fraude (OLAF), Cooperativas Agro-alimentarias reclama ahora a las autoridades comunitarias que se reforme de forma urgente el régimen de precios de entrada, los cambios de los Reglamentos de aplicación de la Comisión no deben esperar a la reforma de la PAC 2014-2020, para impedir cuanto antes que los operadores eludan –como hasta ahora- pagar las tasas aduaneras. Asimismo, se solicita a la Comisión que se implique inmediatamente en los procedimientos aduaneros para que los controles sobre los productos hortofrutícolas procedentes de Marruecos sean rigurosos y eficaces, independientemente de que el puesto de inspección fronteriza se encuentre en uno u otro Estado miembro, y que se aplique el principio de reciprocidad -en materia fitosanitaria, medioambiental y laboral- en todas las relaciones comerciales, así como que se potencie la competitividad de las exportaciones hortofrutícolas españolas y se apoye su posicionamiento en los mercados.