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La OMC alcanza un acuerdo marco para liberalizar el comercio mundial

02-08-2004 Cooperativas Agro-alimentarias

Ciento cuarenta y siete países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) llegaron la noche del 1 de agosto en Ginebra a un acuerdo, que supone un paso adelante respecto a la ronda de Doha y marca las pautas generales que deberá seguir la liberalización del comercio mundial en los próximos años.

El acuerdo, alcanzado tras una semana de tensas y duras negociaciones, compromete a la Unión Europea a eliminar sus subvenciones a las exportaciones agrícolas e impone paralelamente estrictas limitaciones a los créditos a la exportación de Estados Unidos.

En un lento y agotador proceso, los negociadores examinaron el pasado 31 de agosto el último borrador de acuerdo marco, párrafo por párrafo. El texto fue presentado a los 147 miembros después de que los cinco grandes, llamados G5 (Estados Unidos, la UE, Brasil, la India y Australia) llegasen dos días antes a un compromiso entre ellos. La negociación de los cinco a puerta cerrada y en condiciones de casi total hermetismo irritó a otros miembros, tanto desarrollados como en desarrollo, que se sintieron marginados del proceso multilateral y amenazaron en algún caso con no sumarse al obligatorio consenso final. Pero finalmente y tras alguna revisión, el borrador ha salido adelante.

El punto más destacado del acuerdo marco es que compromete, por primera vez, a eliminar los subsidios y los créditos a las exportaciones de la UE y los Estados Unidos, respectivamente, en un plazo aún por negociar. En una clara concesión a Estados Unidos, el documento permite a Washington reclasificar sus multimillonarias ayudas internas no ligadas a programas de recorte de producción aunque, por presión de los países pobres, fija limitaciones y establece que los criterios habrán de negociarse en una fase posterior.

Asimismo se permite a países desarrollados y en desarrollo designar un número determinado de productos “sensibles” que ambos grupos podrán seguir protegiendo con aranceles más elevados que la media.

Muchos temas se dejan para más adelante, como la negociación de las fórmulas concretas para lograr la mayor apertura posible en los mercados agrícolas, uno de los objetivos centrales de la ronda lanzada en Doha en noviembre de 2001.

Sin embargo, los negociadores no han conseguido avanzar en el tema de una mayor apertura de los mercados mundiales para los productos industriales, aspecto que más interesa a los países desarrollados para contrarrestar sus concesiones en agricultura.

Un acuerdo que satisface a todos
Todos los países firmantes, tanto desarrollados como en desarrollo, han calificado el acuerdo de histórico y de gran relevancia para avanzar hacia la liberalización comercial mundial.
La Comisión Europea ha afirmado que el acuerdo es crucial para reforzar el crecimiento de la economía mundial y ayudar a los países en desarrollo a integrarse en la economía global.

Así, el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, ha dicho que "después del fracaso de Cancún, esta decisión demuestra que el sistema de comercio multilateral está vivo. Pero sólo hemos recorrido la mitad del camino: ahora necesitamos concluir rápidamente esta ronda y llevar buenas noticias a una economía mundial que necesita estímulos".

Igualmente se refirió a la propuesta que la UE hizo circular en mayo y en la que se proponía el fin de las ayudas a la exportación con el propósito de reactivar las negociaciones agrícolas en el marco de la Ronda de Doha. Aquella carta "parece haber desencadenado el necesario ímpetu en las negociaciones que ahora hemos concluido con éxito", dijo Lamy, y agregó que "es otra muestra de que cuando Europa se mantiene unida, podemos hacer valer nuestro peso y hacer que se beneficie a toda la comunidad comercial, especialmente a los países en desarrollo".

El comisario de Agricultura, Franz Fischler, considera que con el acuerdo alcanzado "impulsaremos la economía mundial, el comercio agrícolas y las oportunidades para los países más pobres. Este acuerdo también garantiza que otros países ricos seguirán a la UE en su camino de reformas".

Asimismo aseguró que ahora no se cuestionará la reforma de la política agrícola común de la UE y añadió que los agricultores comunitarios tendrán una "perspectiva clara" y a los países en desarrollo se les mejorará el acceso a los mercados y se reducirá la competencia desleal.