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La industria láctea europea avanza en sostenibilidad

06-10-2016 Cooperativas Agro-alimentarias

Feuga acogió la conferencia final del proyecto europeo Susmilk al que asistieron más de 150 profesionales procedentes de 14 países. Representantes de Queizuar, Feiraco y Aula de Productos Lácteos, socios españoles del proyecto, mostraron su satisfacción con los resultados obtenidos. El gerente de Queizuar, Benigno Pereira, destaca que “nos ha hecho ver las cosas desde una perspectiva diferente: no pensar simplemente en producir, sino en producir de una manera eficiente”.

La industria láctea europea tuvo una cita de vital importancia en Santiago de Compostela el mes pasado. Feuga acogió la conferencia final del proyecto europeo Susmilk en donde se expusieron soluciones para la fabricación sostenible de los lácteos. Durante dos días, 22 y 23 de septiembre, más de 150 expertos y profesionales del sector lácteo, procedentes de 14 países, pusieron en común nuevas medidas sobre todo encaminadas a lograr un mayor ahorro de luz y agua en los procesos de fabricación de la leche. Feuga, Queizuar, Feiraco y el Aula de Productos Lácteos de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) son los únicos socios españoles participantes entre un total de 21 miembros de diversos países (Austria, Suiza, Alemania, Serbia, Noruega, Lituania, Italia o Portugal).

El coordinador del proyecto y profesor del Instituto Fraunhofer de Medio Ambiente, Seguridad y Tecnología energética UMSICHT, Görge Deerberg, fue el encargado de explicar la apuesta europea por invertir en este campo de investigación: “Según las previsiones de crecimiento de la población mundial llegaremos a los 9.000 millones de personas en 2035. Y todo apunta a que el PIB mundial también continuará creciendo, por lo tanto se espera un incremento en la demanda de los productos de leche, sobre todo, por parte del mercado chino. Por otra parte, la producción de leche y sus derivados conlleva un alto consumo de energía y agua, además de ser causante de múltiples emisiones de CO2 a la atmósfera. El proyecto Susmilk nació con el objetivo de erradicar estos problemas e instaurar una industria láctea sostenible, más eficiente y más competitiva, consiguiendo un ahorro del 50% de energía y un 30% en el uso del agua”.

Susmilk estudió, entre otras cosas, el ahorro de energía mediante la utilización de energía solar térmica unida a calderas de biomasa en diferentes industrias lácteas. Para un mejor aprovechamiento del agua, se buscó la reutilización del agua residual generada en el proceso productivo, además de contemplar la posibilidad de utilizarla para generar energía en forma de biogás o bioetanol. El proyecto, financiado por la Unión Europea por el VII Programa Marco y cuya dotación presupuestaria superó los 7 millones de euros, se desarrolló durante tres años.

En la primera jornada del evento final se expusieron a través de sesiones teóricas y de exhibición de posters las iniciativas testadas en cada uno de los socios y en la segunda jornada, los 157 participantes pudieron visitar el Aula de Productos Lácteos de la USC y las instalaciones de Feiraco para ver in situ las medidas puestas en marcha.

Satisfacción entre los socios gallegos
Todos los socios españoles coinciden en mostrar su satisfacción con la participación en esta iniciativa internacional. Para el gerente de Queizuar, Benigno Pereira, “estar dentro de un proyecto como SUSMILK nos ha hecho poner el foco en la sostenibilidad y ver las cosas desde una perspectiva diferente: no pensar simplemente en producir, sino en producir de una manera eficiente. Ya que no se trata de que cambiemos una energía por otra, sino de implementar sistemas de ahorro energético. Porque si cambiamos una energía de origen fósil por una de origen renovable, avanzamos, pero el secreto está en ser cada vez más eficientes y consumir menos energía y menos agua en nuestros procesos y tener menos impacto ambiental”.

Además, tanto Ismael Martínez, director de Proyectos de Feiraco como Enrique Arbones, director del Aula de Productos Lácteos de la USC, destacan no sólo el contenido en sí del proyecto sino también las ventajas de aprender a moverse en el entorno europeo, conocer cómo se trabaja en otros países, establecer contactos, saber manejar la parte de administración que conllevan los proyectos europeo, etc.