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Agricultores de todo el mundo manifiestan que las negociaciones de la OMC destruyen el desarrollo sostenible

18-06-2007 COPA-COGECA

Declaración conjunta de 165 millones de agricultores de cinco continentes.

Los dirigentes agrícolas de todo el mundo, tanto de países en desarrollo como desarrollados, han firmado recientemente una declaración conjunta en la que expresan su preocupación por las negociaciones llevadas a cabo en el marco de la actual Ronda de Doha de la OMC.

Según esta declaración, hoy en día, las negociaciones están siendo dominadas por los intereses de unos cuantos grupos exportadores de productos agrícolas, ignorándose por completo el papel tan particular que desempeña la agricultura: abastecimiento de productos alimenticios seguros e inocuos a las poblaciones locales, mantenimiento de comunidades rurales viables y preservación de los valiosos recursos que representan las tierras
de cultivo.

El contenido de la declaración es el siguiente:
Los negociadores deberían recordar que la Ronda de Doha es una “ronda del desarrollo” y no una “ronda del acceso al mercado”, porque se está pasando totalmente por alto la necesidad vital que tienen los países en desarrollo de ser capaces de construir su propia base agrícola de manera que puedan satisfacer la seguridad alimentaria y la necesidad de alimentos de sus poblaciones rurales.

Más de las dos terceras partes de los miembros de la OMC, es decir con la inclusión del G10, el G33, los países ACP y la UE, han dejado ya muy claras cuáles son sus preocupaciones y su sensibilidad ante las importaciones, que la OMC no puede obviar. Y sin embargo, el propio Presidente de las negociaciones sobre agricultura, Crawford Falconer, no menciona prácticamente para nada las cuestiones no comerciales en los documentos que acaba de publicar con su visión sobre la forma en que deben evolucionar
estas negociaciones.

Al contrario, en sus documentos centra la atención en los intereses de los países exportadores tales como el grupo de Cairns, EE.UU. y el G20 al proponer una reducción media de los aranceles de más del 50% y medidas totalmente inadecuadas para que los diversos países puedan proteger sus productos más sensibles o especiales.

Apoyamos con toda firmeza el objetivo de que todos los miembros de la OMC respeten las mismas normas, claras y transparentes, aplicables a los intercambios comerciales mediante políticas que no minen la estabilidad de los mercados mundiales. Ahora bien, la aplicación de estas normas debe dar la posibilidad a los diversos países de aplicar políticas que les permitan satisfacer las preocupaciones de sus propios ciudadanos acerca de los productos alimenticios y la agricultura.

Si hubiesen de prosperar las propuestas de Falconer, estaría peligrando la producción agraria de numerosas regiones del mundo, lo cual tendría gravísimas consecuencias para la mitad de la población mundial que vive en las zonas rurales, la mayoría en los países en desarrollo más pobres.

Y frente a la competencia de una agricultura a gran escala y de las empresas multinacionales del comercio de productos agroalimentarios, ¿cómo podrían los agricultores garantizar una producción sostenible y cuidar de las tierras de manera que quede garantizada la protección del medio ambiente y ayuden a aliviar los problemas causados por el cambio climático?

Sería absurdo determinar normas que minen el amplio y vital papel que debe asumir la agricultura, particularmente si se tiene en cuenta que el 10% de la producción mundial de productos alimenticios es objeto de los intercambios comerciales internacionales.

Por consiguiente, instamos a los millones de agricultores y a sus familias repartidos por el mundo entero, a unir sus voces y a clamar a favor de un resultado justo en estas negociaciones de la OMC, que tenga en cuenta las prioridades recogidas a continuación:
♦ Las negociaciones han de ser transparentes y democráticas, e incluir a
todos los miembros de la OMC;
♦ El resultado de la Ronda de Doha debe ser equilibrado y justo para que
quede garantizada la coexistencia de diferentes formas de agricultura;
♦ Todos los miembros de la OMC deben tener derecho a garantizar la seguridad alimentaria mediante el mantenimiento de una producción interna
adecuada;
♦ Todos los miembros de la OMC han de tener derecho a satisfacer las exigencias no comerciales de sus ciudadanos acerca de la seguridad alimentaria, la inocuidad de los alimentos, el medio ambiente, las comunidades
rurales y el bienestar de los animales;
♦ Debe tenerse plenamente en cuenta la necesidad de dar un trato especial
y particular a los países en desarrollo, para que puedan satisfacer las verdaderas necesidades que tienen sus agricultores de escasos recursos,
vulnerables y que practican su agricultura en pequeñas explotaciones, así
como también debe garantizarse la soberanía alimentaria;
♦ Debe haber equilibrio entre los esfuerzos que hacen los miembros de la
OMC en el ámbito de las ayudas internas, la competencia de las exportaciones
y el acceso al mercado;
♦ Las reducciones arancelarias deben ser mucho más reducidas que las
propuestas por el Presidente Falconer, de manera que se tenga en cuenta
la posición de todos los miembros de la OMC, y no sólo la del G20 y de
EE.UU.;
♦ La fijación de techos para los aranceles no es aceptable;
♦ Debe permitirse a cada país que designe un número apropiado de productos
sensibles y especiales, cuyos productos deben tratarse con una gran flexibilidad;
♦ Deben mantenerse medidas de salvaguardia especiales, tanto para los
países en desarrollo como para los países desarrollados;
♦ Deben determinarse normas reforzadas para proteger las indicaciones
geográficas.


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