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Un estudio confirma que beber vino previene las enfermedades cardiacas

03-03-2005 EFEAGRO

El consumo moderado de vino -cuatro vasos diarios en hombres y dos en mujeres- reduce en un 30% la inflamación de las arterias, es decir, la aparición de la arteriosclerosis y también disminuye hasta un 96% la adhesión de los monocitos al endotelio, o sea, el colesterol malo.

La principal novedad del estudio europeo "Vino y enfermedades cardiovasculares" realizado por el Hospital Clínic de Barcelona es que se trata del primer estudio en humanos realizado en España sobre este aspecto, ya que los demás eran epidemiológicos, se realizaban sobre encuestas y, por lo tanto, carecían de constatación científica.

La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, quien felicitó a los investigadores por los estudios realizados, aseguró que pueden contar con su Departamento para ayudar a difundir los resultados que son tan importantes para el sector vitivinícola, uno de los principales motores económicos de la actividad agraria.
Señaló que estos resultados apoyarán a un sector con desajuste entre la oferta, que sigue aumentando, frente a la demanda, con un consumo estancado, aunque avanzó que el pasado año el consumo de vinos con Denominación de Origen subió el 13,6%, mientras que se mantuvo el de vino de mesa, con el 0,3%, datos que se darán a conocer en la próxima presentación del panel de consumo que realiza el Ministerio de Agricultura anualmente.

El investigador principal de este estudio, Ramón Estruch, miembro del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, aseguró que los resultados que arroja esta investigación son "irrefutables". Viene a corroborar que el consumo moderado de vino, como bebida rica en polifenoles, tiene efectos positivos sobre la salud tomado durante las comidas, así el pico de alcoholemia es más bajo, y siempre que no se exceda de la cantidad recomendada, puesto que un abuso puede conllevar efectos perjudiciales como enfermedades hepáticas, apuntó Estruch.

Beber vino con moderación reduce la mortalidad por infarto y enfermedades cardiovasculares en general, además es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio, por lo que actúa como inhibidor en las primeras fases de la arteriosclerosis.

Para llegar a estas conclusiones se realizó el estudio efectos del consumo moderado de vino y de la ginebra (comparación de una bebida de contenido alcohólico moderado y otra de mayor contenido) y aunque ambas tienen efectos positivos, son mayores en el vino, además el vino carece de efectos negativos.

No obstante, Estruch aseguró que no se trata de entrar en un competición, porque es bueno para la salud beber moderadamente cualquier bebida alcohólica, aunque "defendemos la de bajo grado alcohólico" como el vino, más ligado a la Dieta Mediterránea.

El consumo moderado de alcohol reduce la incidencia de cardiopatía isquémica entre un 10 y un 30 por ciento en sujetos normales y entre un 30 y un 40 por ciento en pacientes con enfermedad coronaria; y dentro de los beneficios del vino destaca que previene lesiones arteriales y la trombosis arterial.

El proyecto se desarrolló durante tres años por el equipo del profesor Alvaro Urbano-Márquez, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y su objetivo principal fue estudiar los mecanismos que intervienen en la reducción del riesgo coronario en los consumidores moderados de vino.

El estudio se centra principalmente en las enfermedades coronarias puesto que es la enfermedad que mayor mortalidad ocasiona