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Producimos medio ambiente, la nueva campaña en la que SIGFITO reivindica la labor ambiental de la agricultura

07-10-2019 Sigfito

La actividad agrícola no sólo tiene como objetivo fundamental alimentar a la población mundial, sino también asegurar que la tierra produzca lo suficiente como para alimentar a la población mundial de forma sostenible. Los efectos del cambio climático ya se están haciendo notar en la producción agraria, y por ese motivo la agricultura está trabajando para producir bienes ambientales, adaptando sus cultivos para no poner en riesgo la escasez de alimentos. Con esta campaña de comunicación el sistema de recogida de envases agrarios de SIGFITO, quiere dar visibilidad a la labor ambiental que se está haciendo en el ámbito de la agricultura frente a la crisis climática que afronta el planeta.

Desde la Agencia Estatal de Meteorología nos alerta que el calentamiento atmosférico ya ha alterado la duración de la estación de crecimiento en grandes partes de Europa. Las épocas de floración y cosecha de los cereales se adelantan ya varios días. En el sur de Europa las olas de calor extremo y la reducción de las precipitaciones y del agua disponible limitan la productividad agraria. En algunas zonas del Mediterráneo, el estrés hídrico y térmico extremo de los meses de verano podría obligar a desplazar la producción de algunos cultivos estivales al invierno. Otras zonas, como el oeste de Francia y el sureste de Europa, sufrirán reducciones de rendimiento debido a los veranos calurosos y secos, sin posibilidad de desplazar la producción al invierno. Las variaciones de las temperaturas y de las estaciones de crecimiento también podrían afectar a la proliferación y propagación de algunas especies, como insectos, malas hierbas invasoras, o de enfermedades, todo lo cual podría afectar a su vez a las cosechas.

¿Qué está haciendo la agricultura?
Una práctica fundamental, indicada en las medidas necesarias para la obtención de las ayudas de la PAC es la rotación de cultivos para adaptarlos a la disponibilidad de agua, ajustar las épocas de siembra a las pautas de temperatura y precipitación y utilizar variedades de cultivos más adecuadas a las nuevas condiciones resistentes al calor y a la sequía. Aunque la agricultura es una gran fuente de emisión de Co2, es al mismo tiempo un enorme sumidero y para ello, la conservación de los suelos juega un papel fundamental para poder reducir los gases de efecto invernadero y cumplir con algunos de los objetivos de desarrollo sostenible fijados en la agenda 2030.

Unos de los proyectos en los que España participa de forma activa a través de Ministerio de Agricultura es la iniciativa internacional 4 por 1.000, lanzada por Francia durante la COP 21. La iniciativa muestra que la agricultura, especialmente los suelos agrícolas, pueden desempeñar un papel determinante para la seguridad alimentaria y el cambio climático. Cada año, el 30% de CO2 es recuperado por las plantas gracias a la fotosíntesis. Después, cuando mueren y se descomponen, las bacterias, hongos o gusanos, las transforman en materia orgánica rica en carbono, indispensables para el crecimiento de las plantas. Los suelos mundiales contienen 2 a 3 veces más carbono que la atmósfera. Si este nivel de carbono aumentara en un 0,4%, por año, en los primeros 30-40 cm de suelo, el aumento anual de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera se reduciría significativamente.

Para conseguir esto se debe reducir la deforestación y no dejar el suelo desnudo para limitar las pérdidas de carbono, nutrir los suelos con estiércol, restaurar los cultivos, los pastizales, los bosques deteriorados, las zonas áridas y semiáridas de nuestro planeta. Plantar árboles y legumbres y recolectar el agua abajo de las plantas.