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La UE aprueba la reforma de la OCM del Vino

19-12-2007 Cooperativas Agro-alimentarias

El Consejo de Ministros de Agricultura reunido esta semana en Bruselas ha aprobado hoy finalmente las condiciones y el marco regulador de la nueva Organización Común de Mercado (OCM) vitivinícola , cuyos puntos más destacados son que permite mantener durante un plazo transitorio las medidas actuales de ayuda, ofrece un pago directo al viticultor y retrasa la liberalización del cultivo de viñas en Europa.

Las negociaciones hay sido intensas, pero en definitiva los cambios han sido mucho más suaves que los que proponía la Comisión Europea hace año y medio, cuando comenzaron las discusiones.

La reforma mantiene los fondos para el sector pero modifica la forma de repartirlos: una parte para planes sociales que propicien el arranque en las zonas menos competitivas y otra para "sobres nacionales" que los Gobiernos repartirán según su criterio.

Por otra parte, la nueva normativa vitivinícola mantiene durante 11 años el sistema actual de regulación del viñedo, que restringe el cultivo a través de los llamados derechos de plantación. La UE ha acordado que tales derechos estén vigentes hasta final de 2015 y que incluso los países puedan atrasar la liberalización del cultivo hasta final de 2018.

La OCM ha tenido hasta ahora un presupuesto de 1.268 millones anuales, que según la reforma podría ascender a 1.350 millones en 2015; España recibirá un 31% de esos fondos y seguirá siendo el primer perceptor, según la ministra de Agricultura, Elena Espinosa.

Ya dentro de los "sobres" una victoria para los principales vitivinícolas (Francia, Italia y España) ha sido lograr que puedan otorgarse apoyos que en principio Bruselas quería suprimir: la destilación para situaciones de crisis, las primas al mosto y las ayudas a la destilación para alcohol de uso de boca (para brandy o licores). En el caso de este último, un apoyo más específico para el sector español, la UE ha decidido que las primas que ahora se otorgaban a los destiladores vayan a los productores que quieran destinar su vino a la fabricación de espirituosas. Pasados cuatro años, los apoyos se convierten en el pago único por superficie, que la UE aplica ya para una mayor parte de los sectores agrícolas pero que es novedoso para el viticultor.

Durante este año y medio de negociaciones, el arranque de viñas que escandalizó al sector ha ido perdiendo protagonismo y el acuerdo final establece medidas sociales para promover el abandono voluntario de 175.000 hectáreas de viñedo en la UE, una extensión muy inferior a aquellas 400.000 hectáreas que sugirió la CE.

En un ámbito más técnico, la reforma simplifica las reglas sobre denominaciones de origen, permite un etiquetado más completo a los vinos de mesa, que podrán indicar la añada y variedad de uva y admite prácticas enológicas reconocidas internacionalmente. Se trata de dejar la posibilidad de permitir para los caldos europeos métodos que ya están empleando otros competidores como Argentina, Chile o Australia.

Por otro lado, la CE ha cedido en su idea inicial de prohibir el añadido de azúcar al vino o chaptalización, lo que favorece a Alemania, Luxemburgo, Hungría y países del norte y centro de Europa.

Postura de CCAE

Para las cooperativas españolas, representadas a través de la Confederación de Cooperativas, la reforma es positiva en el sentido en que reconoce a las Organizaciones de Productores de Vino (OPVs) y confía ahora en que el Ministerio español las dote de presupuesto suficiente para desarrollar actividades dentro de las medidas del sobre nacional, en especial las medidas destinadas a la mejora de la comercialización. Pero, por otra parte, CCAE lamenta enormemente que se siga manteniendo la chaptalización -técnica de añadir azúcar al vino-, ya que se ha perdido una oportunidad importante de acabar con esta técnica, y así evitar los excedentes de vino con azúcar.

Para el Comité de Organizaciones Agrarias y la Confederación de Cooperativas Agrarias de la UE (COPA-COGECA), la reforma también es positiva, pero "persiste la inquietud sobre la evolución del sector a largo plazo". El COPA-COGECA valora especialmente que se mantengan las medidas de gestión de crisis y el apoyo a la modernización e innovación del sector en el marco de las dotaciones nacionales.

La UE obtiene 185 millones de hectolitros de vino al año, con Francia (53), Italia (50) y España (45), como principales productores; estos países son también los tres primeros vinícolas del mundo

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