Reportajes

Las cooperativas invierten en energías renovables para mejorar su eficiencia

27-02-2019 Cooperativas Agro-alimentarias

Las cooperativas del proyecto SCOoPE han invertido más de 30 millones de euros en instalaciones de energía renovable o equipamientos para mejorar su eficiencia energética. Este es uno de los resultados del proyecto coordinado por Cooperativas Agro-alimentarias de España en el que han participado más de 80 cooperativas europeas de 7 países.

Coincidiendo con la finalización del proyecto SCOOPE en marzo de este año, Cooperativas Agro-alimentarias de España organizó el pasado 20 de febrero una jornada en la que se presentaron distintas iniciativas en materia de sostenibilidad y energía que llevan a cabo las cooperativas con el objetivo de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos.

La jornada se celebró en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas, ETSIAAB, y en ella se dieron cita más de 60 asistentes que comprobaron mediante la presentación de proyectos coordinados por Cooperativas Agro-alimentarias de España y las federaciones regionales, las múltiples innovaciones que en materia de sostenibilidad y energía están implantando las cooperativas.

En la inauguración participó Maite Ambrós, subdirectora general adjunta de la Subdirección de Innovación y Digitalización del MAPA, presentó las nuevas líneas de apoyo aprobadas muy dirigidas a dar mayor protagonismo al agricultor y a las explotaciones, y en las que tanto las innovaciones como su difusión son uno de los principales pilares de esas ayudas, ya que “si no se conoce, no existe” subrayó Ambrós. Por su parte, Agustín Herrero, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, destacó la importancia que para la Organización tiene el participar en proyectos de innovación, en este caso financiados por distintos programas de la Unión Europea, porque suponen un impulso y una prueba real de los resultados que se obtienen al implantar las medidas innovadoras investigadas en cada proyecto.

A continuación, Juan Sagarna, director del departamento de Servicios, Calidad e Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias de España presentó los resultados del proyecto SCOoPE – Saving Cooperative Energy. Este proyecto que finaliza en marzo lleva tres años trabajando en mejorar la eficiencia energética de las industrias cárnicas, lácteas, los secaderos y deshidratadoras, y las plantas de procesado de frutas y hortalizas. Más de 80 cooperativas europeas de estos 4 sectores han participado directamente en el análisis de sus consumos energéticos y en la implantación de medidas que mejoren su eficiencia, pero también otras muchas agro-industrias han recibido información sobre los resultados y han llevado a cabo también medidas de mejora en sus instalaciones. Principalmente, las agro-industrias han invertido en mejorar la eficiencia de sus procesos, empujadas por los datos de benchmarking que comparaban los consumos en cada proceso de las agro-industrias del mismo sector, y también han invertido en hacer la transición hacia fuentes de energía renovables que disminuyan su factura energética, lo que, además, mejora también su eficiencia energética.

En cuanto a resultados concretos, Juan Sagarna señaló que se han alcanzado en el total de las cooperativas más de 30 millones de euros de inversión en instalaciones de energía renovable o bien de equipamientos que mejoran la eficiencia energética de las cooperativas de los siete países participantes.

Los materiales desarrollados por el proyecto tales como los listados de indicadores de consumo energético por proceso, la herramienta de auto-diagnóstico energético, o el curso en eficiencia energética a través del visionado de 12 webinars, entre otros, están disponibles en la web del proyecto SCOoPE

También sobre el proyecto SCOoPE, Inmaculada Fraj, investigadora de la Fundación CIRCE que participa en el consorcio, presentó los resultados obtenidos tras un año completo de análisis energético de varias agro-industrias del mismo sector que formaban un “clúster”. Cada clúster contaba con equipos de medida estratégicamente colocados por la industria y que registraban periódicamente los consumos energéticos. Toda esta cantidad de datos (anónimos para las empresas del clúster) ha identificado medidas de mejora, y sobre todo ha permitido que el análisis de rentabilidad de aplicar una u otra medida se ha podido basar en datos reales, cruzando datos de consumo energético y producción, y así se ha calculado con mayor rigor el retorno de la inversión y su rentabilidad.



El proyecto AGROinLOG fue presentado por Pablo Fernandez, técnico de Cooperativas Agro-alimentarias de España. Este proyecto, al que aún le queda más de un año para finalizar, analiza las sinergias y las barreras detectadas para la implantación de centros logísticos de biomasa integrados en las agro-industrias. Los sectores en los que se ha analizado su implantación son vino, aceite de oliva, cereales, piensos y forrajes, y extracción de aceites vegetales. Para cada uno de estos sectores se presentaron las principales sinergias (en cuanto a instalaciones, equipos, maquinaria, mano de obra, períodos de inactividad, subproductos, etc.) y barreras existentes para la implantación de centros logísticos de biomasa. Las conclusiones del proyecto, hasta ahora, se pueden consultar en su página web AGROinLOG

El proyecto AGRIMAX, en el que participa la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya, lo presentó Màrius Simón, técnico de esta Federación. El proyecto se diseñó para la valorización de subproductos agrarios y agroalimentarios, fomentando así la bioeconomía y las biorefinerías como alternativa al petróleo, y que además aprovechan las propias instalaciones de las industrias, haciéndolas más rentables. Una de las conclusiones de este proyecto ha sido que la revalorización de los subproductos (subproductos, no residuos) es rentable cuando la biorefinería se encuentra cerca de donde se genera el subproducto. Recorrer grandes distancias con estos subproductos incrementa en gran medida sus costes. Y para aprovechar todo al máximo, lo que ya no se puede utilizar en la biorefinería, se utiliza para obtener biogás. Más información sobre este proyecto en AGRIMAX

Con el fin de analizar el futuro de la energía en el sector agroalimentario se organizó una mesa redonda en la que participaron Joaquín Fuentes-Pila, profesor de la ETSIAAB de la UPM y director del Master de Calidad Agroalimentaria, y miembro del consorcio del SCOoPE, Inmaculada Fraj de la Fundación CIRCE, Virginia Vivanco, responsable de relaciones internacionales del IDAE y punto nacional de contacto para energía en el H2020, y Darío Pérez, director de desarrollo de Creara Energy Experts.

Joaquín Fuentes-Pila resaltó la importancia de la participación de las cooperativas en estos proyectos de investigación, para facilitar que los resultados sean aprovechados por los usuarios finales. Sobre el SCOoPE comentó los beneficios de usar técnicas de simulación para la toma de decisiones, las cuales se apoyan en los datos obtenidos con la digitalización de los parámetros. También incidió en que la calidad está por encima de todo, y no se debe renunciar a ella para conseguir mayor eficiencia energética.

Inmaculada Fraj remarcó que hay que conocer los procesos que suponen mayor gasto económico para así digitalizar los parámetros que afectan a esos procesos. Verificó que los sistemas de monitorización pueden reducir el coste energético, pero no por el hecho de monitorizar, sino por el posterior análisis que se debe hacer de los datos recogidos y por las decisiones que se toman al respecto.

Virginia Vivanco presentó los nuevos retos que se plantea la Comisión, en base a los cuales se ha diseñado el siguiente programa de financiación que dará continuación al Horizon 2020 que finaliza ahora, el Horizon Europe, que contará con 100.000 millones de euros. En este programa también se empodera a los ciudadanos, como consumidores de energía, y destaca que tiene más sinergias con otras áreas. Además, avanzó que habrá una partida para energía limpia que se dirigirá a cumplir los nuevos retos para 2050 que la Comisión ha englobado en “Clean Energy for All”. Por otra parte, dentro del programa LIFE+ aparece ahora una convocatoria para Clean Energy Transition, dotada de 1.000 millones de euros y que, entre otros temas, se dirigirá a capacitación.

Darío Pérez comentó que muchas veces se hacen inversiones en medidas más eficientes, pero no se tienen en cuenta los recursos humanos que se necesitarán para revisarlas o para su mantenimiento, por lo que dejan de ser eficientes. En este sentido, la digitalización de los procesos suele ser la medida más aplicada, que además permite optimizar la supervisión de los procesos, y las instalaciones solares fotovoltaicas también están viviendo un nuevo boom. Por otra parte, explicó la situación de las PPA, que se están reajustando ya que los contratos a 10 o 15 años ya no son tan atractivos.



Otro de los proyectos presentados durante la jornada fue el SHIP2FAIR dirigido a explotar los recursos potenciales de la energía solar térmica en los procesos industriales. Yolanda Lara, investigadora de la Fundación CIRCE, mencionó varios resultados interesantes que tiene previsto generar el proyecto, como la guía sobre la implantación de energía termo solar o la herramienta de gestión para optimizar el aprovechamiento de la energía generada. En estos momentos se está trabajando con tres plantas piloto, una de ellas la bodega española Roda, la italiana Martini y la planta portuguesa de producción de azúcar RAR, a las que, próximamente de incorporará una cuarta. Para más información y para contactar con los socios del proyecto pueden acceder a su página web SHIP2FAIR

Higinio Mougán, gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agro-alimentarias, AGACA; presentó AgroSmartCoop, un proyecto Interreg SUDOE. Se han realizado tres acciones principales: la creación de una herramienta tecnológica de apoyo a la innovación sostenible, la creación de una herramienta de marketing inteligente enfocada al mercado global y a la digitalización, y las tareas de intercooperación para fomentar la asociación entre distintas cooperativas con el objetivo común de mejorar su competitividad y sus modelos de negocio. Toda la información generada por este proyecto ya finalizado se puede encontrar aún en su página web AgrosMartCoop

El proyecto SKIN sobre acortamiento de canales de comercialización lo explicó Susana Rivera, técnica de Cooperativas Agro-alimentarias de España. En este proyecto, que finalizará en octubre de este año, se ha recopilado información y sobre todo se han identificado Buenas Prácticas llevadas a cabo en los países europeos participantes. Además, a lo largo de los 3 años del proyecto se han realizado talleres sobre los puntos críticos identificados en las cadenas cortas. En el caso de España se han incluido, entre otros, algunos casos de éxito en los que tienen involucración directa las cooperativas, como Farmers&Co, la alianza entre Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana y las escuelas de Hostelería, y Agrobocca. Se puede encontrar la información sobre los más de 100 casos de buenas prácticas en la web del proyecto SKIN


A continuación, Jesús Abadías de Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón expuso el proyecto LFE+ MULTIBIOSOL y los resultados de las investigaciones y los ensayos que han realizado para conseguir un plástico biodegradable que se pueda incorporar al suelo al finalizar su vida útil, y que además esté fabricado con productos biobasados. Una de las conclusiones a la que han llegado es que el sobrecoste de estos plásticos se compensa con el ahorro que supone al agricultor (en tiempo y en recursos) la retirada y gestión del plástico convencional, que no se puede dejar en el terreno. Los interesados en obtener más información sobre este proyecto pueden consultar su página web MULTIBIOSOL


Por último, César Diaz, de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, presentó los resultados del proyecto AgriForValor, que finalizó en agosto de 2018, y que estaba dirigido a transformar los subproductos y los residuos de la agricultura y la silvicultura en productos de alto valor añadido, para lo cual se desarrolló una red de colaboración en biomasa, compuesta por 3 nodos, uno de ellos en Andalucía. También se desarrolló una herramienta de búsqueda de innovaciones y buenas prácticas sobre valorización de estos subproductos llamada Sidestream Value Tool, la cual recibió el Premio CommBeBiz. El Premio AgriForValor se lo llevó la Cooperativa San Isidro de Loja por sus trabajos dentro del Grupo Operativo VALORIZA. Más información sobre este proyecto y sus resultados en la página web http://www.agriforvalor.eu/ AgriForValor

Sin duda este encuentro ha permitido conocer la innovación que se está implantando en las cooperativas, enfocadas en la transición energética y en mejorar su sostenibilidad.


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