Reportajes

Producción y transformación vs comercialización

18-03-2009 Cooperativas Agro-alimentarias Andalucía

Artículo de Jorge Díaz, técnico de Ganadería de la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (FAECA).

Estamos asistiendo a la gran presión ejercida por la distribución para bajar los precios, trasladándose todo su esfuerzo hacia la reducción del precio de la materia prima en origen y el deterioro de las calidades del producto final.

Así, por ejemplo, hemos visto cómo la cadena de supermercados MERCADONA anunció en su día la retirada de unas 1.200 referencias de productos de sus lineales, a favor de su marca blanca. También está comenzando a producir aceite en Portugal, con el objetivo no sólo de producir, transformar y comercializar sino, sobre todo, bajar el precio en origen.

Las cooperativas agrarias y ganaderas están sufriendo no sólo una caída de precios a los productores como consecuencia de las presiones de las cadenas de distribución con el beneplácito del Gobierno, que ve así favorecido el IPC, sino que están empezando a ver cómo estas mismas cadenas, para elaborar sus marcas blancas, adquieren productos en el exterior a los que nadie analiza para ver su contenido o, como anuncia MERCADONA y SOS, producen sus propios productos con el fin de abaratar costes y ¿tener más margen de beneficio?

Tradicionalmente los precios al consumo se han ido estableciendo desde el que tenía que percibir el productor hasta, sumando gastos y beneficios de los distintos eslabones, el que debía pagar el consumidor. En este proceso económico se tenía en cuenta y se salvaguardaba el mantenimiento del sistema productivo y transformador.

Sin embargo, estamos asistiendo en los últimos tiempos a un procedimiento distinto al expuesto anteriormente. Justamente se viene haciendo al revés, las cadenas de distribución imponen el precio al que quieren vender los productos y al final al productor le queda una cantidad percibida por sus producciones, que en muchas ocasiones no llega a cubrir los costes de producción.

Ante esta situación cabe preguntarse, como lo hacemos todos, qué se puede hacer para corregir la situación y que se mantenga el tejido productivo y transformador. Da la sensación de que sólo se adivina un camino; y éste es que el sector productor se una para comercializar sus producciones y sus elaborados, es decir, comiencen a perder miedo al mercado y se presenten con mucha más solvencia ante la distribución y, por qué no, creen sus propias estructuras de venta. Si la distribución comienza a producir o adquirir productos de dudosa calidad a bajo precio, ¿por qué no puede el sector productor y transformador comercializar sus productos, que son de alta calidad?

Existe publicado un libro que se titula “¿Quién se ha llevado mi queso?”, escrito por Spencer Johnson, en el que en forma de cuento se expone la situación a la que podemos llegar si nos volvemos inmovilistas y no nos lanzamos al laberinto del mercado.

Unas de sus mejores preguntas es “¿Qué harías si no tuvieras miedo?” Y tal vez esa sea la pregunta que desde el cooperativismo debemos hacernos. Si no tuviéramos miedo, ¿nos lanzaríamos a la aventura de integrar nuestras producciones y nuestras industrias de transformación para abordar de modo mucho más decidido el mercado? Pero no sólo es esa pregunta la que hay que hacerse, sino que hay que plantearse otra frase célebre de dicho libro “si no cambias, te extingues” y es entonces cuando hay que tener miedo, es entonces cuando acabaremos sucumbiendo a las presiones de estos grupos en los que no se tiene en cuenta el beneficio de los productores, sino que buscan sólo su propio beneficio. Conocido es el dicho en el que S. A. significa “Sin Alma”.

Hasta ahora como los ratones del cuento, hemos estado en la Central Quesera disfrutando del queso, pero éste ha ido desapareciendo, ahora es momento de salir al laberinto y encontrar nuevo queso. Hay que apostar por no tener miedo como dice otra de sus célebres frases “cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre”.

Es tiempo por tanto, de arrimar el hombro, de unirse para optimizar recursos y dar un paso más en la estrategia del mercado.

Debemos olvidarnos de todo lo antiguo, de lo que en muchas ocasiones me han comentado, como que “no sabemos hacer esto” o “no podemos hacerlo” o “eso es muy difícil” o “debemos dedicarnos a hacer lo que sabemos hacer, que es la producción primaria”: “las viejas creencias no conducen al nuevo queso”. Ninguno de estos pensamientos hará que lleguemos al nuevo queso.

Por tanto, no tengamos miedo y busquemos cómo avanzar juntos para conseguir el fin común de vender nuestras producciones sin presiones de grupos ajenos a nuestro negocio y con ello contribuir a mantener el tejido productivo evitando, por tanto, el desmantelamiento de nuestras explotaciones e industrias transformadoras.