Reportajes

Al final, el animal se adapta, o muere

05-02-2009 Cooperativas Agro-alimentarias Andalucía

Por Agustín González Sánchez, presidente de S. Coop. And. Ovipor
y miembro del Consejo Rector de FAECA.

Mucho antes de que la crisis se convirtiera en la coletilla de cada telediario, en el sector ganadero ya la estábamos sufriendo, antes que nadie. A partir de mayo de 2007, los cereales empiezan una carrera dislocada de precios en los mercados internacionales, como consecuencia de las entradas masivas de los fondos de inversión especulativos en los mercados de futuros de las materias primas, huyendo del sector inmobiliario. Simultáneamente, esta situación provoca una bajada incontrolada de los precios en origen de todos los tipos de animales, formando, en consecuencia, la tormenta perfecta para los productores.

Los comentarios y análisis de aquellos momentos sobre las razones de todo esto se referían a la gran demanda de China e India y la derivada de la producción de biocombustibles. Al final ni lo uno, ni lo otro: pura especulación financiera.

Europa con su gran despliegue de grupos de “expertos” y “previsiones”, su PAC, su "chequeo médico", su reforma de OMC, ni puede ni sabe reaccionar para dar respuesta a dicha situación, ante la enorme magnitud de los errores garrafales y estratégicos a los que nos han sometido durante la última década.
Claro está que los Gobiernos europeos, ante dicha situaciones, sólo dicen poder hacer lo que dice Bruselas. En definitiva, NADA.

Los productores europeos han aceptado y cumplen, desde hace mucho tiempo, la mejor normativa mundial que garantiza la seguridad alimentaría a la sociedad. No obstante, la Comisión sigue vomitando normativa -Reglamentos, Directivas y Decisiones- sobre sanidad, condicionalidad, sostenibilidad, bioseguridad, y todos los ...dad que se les ocurran, claro está que cualquier …ad, que se les ocurre supone un coste no sólo económico, sino también físico y psíquico para cualquier productor, que ya está perdido en medio de esa tormenta perfecta y de la que no ve ninguna salida.

Lo único que pueden hacer los ganaderos europeos, en el mejor de los casos, es planificar de la mejor manera posible el desmantelamiento de sus explotaciones, aunque esto no sea tan fácil como cuando un banco vende a un Gobierno un activo tóxico para seguir pagando nóminas e incentivos multimillonarios de empleados y directivos, respectivamente.

Mientras tanto, los agricultores piensan que ha llegado su momento de gloria y que por fin sus producciones alcanzarán el reconocimiento social y económico que merecen y ponen en marcha sus mejores sistemas productivos en todo el mundo, alcanzando en el 2008 record de producción, de bajos precios y de pérdidas.


Antes, en septiembre del 2007, aparece la gran esperanza europea, Nicolás Sarkozy, con un discurso sobre la agricultura europea que nos sobrecoge por su claridad de diagnóstico y tratamiento, que pretende aplicar, cuando asuma la presidencia en junio del 2008. Sarkozy, a pesar de las expectativas creadas, ha terminado pasando por la agricultura europea sin pena ni gloria, sin cumplir ninguna de las promesas que realizó en su famoso discurso de Rennes. Pero no hemos de preocuparnos, puesto que en este novísimo año 2009 vendrán nuestros candidatos a eurodiputados a prometernos la solución a todos los problemas, aunque mucho me temo que los agricultores no acudan a la cita con las urnas.

Durante 2008 hemos visto de todo lo visible: subida del precio de la leche, los cereales, el pan, los fertilizantes, el petróleo y, al mismo tiempo, cómo la mayoría de estos productos se desplomaban. Y, desde otro punto de vista, no ha quedado ni un sólo sector económico-social que no se haya visto afectado por esta crisis global, de la que desconocemos el final. Lo único que sí parecemos tener claro todos es que los financieros, tanto locales como mundiales, con el debido beneplácito de los Gobiernos son los causantes de esta situación y los primeros en recibir las ayudas, con dinero de todos, para salvación propia, con la promesa de que, rápidamente, lo pondrán a disposición de las empresas. Cosa que no han cumplido, como tampoco acaba de llegar el tan televisado y promocionado crédito ICO a unas empresas totalmente sumidas en la asfixia por la no renovación de los créditos obtenidos anteriormente sin ninguna dificultad.

¿De qué les sirve a las empresas el tipo de interés oficial fijado por el BCE, si en la realidad no hay dinero que prestar porque ha desaparecido?

Podríamos hablar de cifras y datos de cómo estamos desmantelando el sector agropecuario europeo, pero quién nos va a tener en cuenta ante la “importancia” que tienen sectores como la banca, la industria, el turismo o el paro. A un puñado de ilusos solamente nos queda la resignación de ver como van desapareciendo de nuestros campos personas, ganadería, superficies cultivadas, etc, etc, y no siempre como consecuencia de los mercados, ya que a eso estamos acostumbrados, sino porque psicológicamente no se puede seguir aguantando luchar contra una burocracia y unas normativas que no aportan absolutamente nada a los criterios en los que se basan. No obstante, el mundo no se acaba y nos adaptaremos a cualquier situación, porque como decía aquel profesor de patología: “al final …. el animal o se adapta o muere”.