Reportajes

14 de diciembre, segundo día de la Cumbre de Hong Kong

15-12-2005 Cooperativas Agro-alimentarias

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE EDUARDO BAAMONDE, presidente de la Confederación General de Cooperativas de la UE (COGECA) y director general de CCAE.

Hemos detectado en Hong Kong cuatro planteamientos distintos en lo relativo a las discusiones agrícolas. Por una parte está la UE que lidera a un grupo de países entre los que también está Japón, Islandia, Noruega y Suiza, que defienden una apertura progresiva de los mercados, pero que consideran la agricultura como un sector específico y multifuncional que es necesario tratar de forma diferente. A continuación están los Estados Unidos, que defienden una liberalización de los mercados y que se escuda en la UE para decir que no están dispuestos a desmantelar sus sistemas de protección y de apoyo a su agricultura mientras la UE no haga lo mismo. Por otra parte, están los países más agresivos desde el punto de vista de las exportaciones, este es el caso de Brasil, Argentina, Nueva Zelanda, Sudáfrica, que defienden la implantación del librecambio y la eliminación de las ayudas a la agricultura, argumentan su posición en que es necesario abrir los mercados y eliminar las ayudas para poder estar en condiciones de desarrollar su agricultura y la de los Países Menos Avanzados. Finalmente están precisamente estos países, los más pobres. Estos países de momento apenas si han hablado y cuando lo han hecho se han referido fundamentalmente a las ayudas que recibe el sector en los países desarrollados para demandar su eliminación. Evidentemente estos países también desean mejorar su acceso a los mercados de los países desarrollados pero, a diferencia del grupo de Brasil, en la medida en que la mayoría de los Países Menos Avanzados gozan de acuerdos preferenciales -fundamentalmente con la UE- que les permite acceder con aranceles muy reducidos y en la mayoría de los casos nulos, temen que la reducción o eliminación de éstos con carácter general los desplace de estos mercados tan atractivos y remuneradores y que hasta ahora han supuesto su fuente principal de ingresos.

Esta ronda de negociaciones que se pretende finalice en Hong Kong, lleva el nombre de “Ronda de Doha para el Desarrollo” y es precisamente el Desarrollo su principal elemento diferenciador con respecto al resto de Rondas que la han precedido. El problema es que si bien el desarrollo sostenible es un objetivo compartido por todos, los instrumentos para alcanzarlo son totalmente distintos.

A nuestro juicio el planteamiento de la UE es el más equilibrado, sobre todo desde el punto de vista agrario y, si bien los productores seguimos con inquietud el desarrollo de las negociaciones y la defensa que hace la Comisión Europea de nuestros intereses, sería injusto decir que no compartimos la filosofía y los principios que inspiran la posición de la UE. El problema es que o no se han explicado o se ha hecho mal y esto tiene como resultado que precisamente la UE sea el actor más criticado en estas negociaciones.

Vayamos por partes. Lo primero que conviene aclarar es que la UE es el primer importador mundial de productos agrarios y el segundo exportador después de los Estados Unidos y si bien considera que es necesario avanzar en la apertura del comercio agrícola, también considera que esta apertura no debe ir en detrimento del papel más extenso que desempeña la agricultura, ni de las demandas de los consumidores, que exigen productos sanos y de calidad contrastada, el respeto al medio ambiente y al bienestar animal y sobre todo un comercio más justo. Por lo tanto, la agricultura no puede ir nunca dirigida exclusivamente a la conquista de los mercados a través de una simple liberalización de los intercambios, sino que debe estar orientada a unos objetivos más amplios y ambiciosos, que permitan su desarrollo equilibrado y sostenible y que a fin de seguir cumpliendo el papel multifuncional que lleva aparejado la actividad agraria.

Desde ese punto de vista la UE es sin lugar a dudas, en la práctica, el mayor defensor de un modelo de agricultura sostenible, que va más allá de las fronteras comunitarias y que es particularmente sensible a los problemas de los Países Menos Avanzado