Reportajes

Reflexiones sobre el resultado de la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong

19-12-2005 Cooperativas Agro-alimentarias

Por Eduardo Baamonde, presidente de la COGECA y director general de CCAE


Es la 1:30 de la madrugada del día 19 de diciembre aquí en Hong Kong y hace apenas unas horas ha finalizado la reunión de la Conferencia Ministerial de la OMC con un acuerdo que si bien no satisface a nadie, considero que marcará un antes y un después en la agricultura europea.

He de decir antes de nada que he vivido intensamente el desarrollo de las negociaciones, no sólo esta semana en Hong Kong, sino desde hace varios meses, desde mi responsabilidad como presidente de la Confederación Europea de Cooperativas Agrarias. Y esa responsabilidad no es para menos, las cooperativas de la UE comercializan el 60% de la producción agraria de la UE-15 y como se pueden imaginar, del resultado de las negociaciones de la OMC dependen no sólo nuestras empresas sino nada más y nada menos que 6,3 millones de agricultores asociados y 659.000 empleos directos.

He de decir además que para mí ha sido una gran responsabilidad y un honor defender en Hong Kong a las cooperativas europeas, un modelo en el que no sólo creo, sino que estoy convencido que es el mas justo, equitativo y social de todos los que hay en la agricultura mundial.

Lamentablemente la agricultura comunitaria, o mejor dicho, la Política Agraria Comunitaria, ha sido el foco de todas las críticas, injustamente tratada y lo que es peor, calificada por muchos como la causante de los problemas de desarrollo en los países menos avanzados. Yo mismo he tenido que oír a un periodista de la India que nos acusaba por defender las restituciones a la exportación del aceite de oliva y la pasta, lo que según él era la causa que impedía el desarrollo de la agricultura de África. Increíble pero cierto y corrobora que la causante de la falta de desarrollo en los países menos avanzados no son las restituciones, sino un problema mucho más complejo y difícil de resolver, la falta de formación y de vertebración social y económica, algo que en Europa hemos conseguido a pesar de todo y con el esfuerzo de muchas generaciones.

Esta semana en Hong Kong he tenido la sensación de que más que imprimir desarrollo, lo que se pretendía, era repartir pobreza. ¿Cómo se puede explicar que la UE, que importa de los países más pobres más que el resto de países desarrollados juntos y que además lo hace a aranceles reducidos o nulos, pueda ser la más criticada?, ¿cómo puede ser que la UE, que distribuye más ayudas al desarrollo que nadie, sea el foco de todas las críticas?

Posiblemente porque en la UE somos los primeros en criticar la PAC, no hay más que ver lo que ha pasado en la discusión sobre las Perspectivas Financieras 2007-2013: se han aprobado tarde y mal. Unos por unas razones y otros por otras, pero entre todos hemos contribuido a que la sociedad, los medios de comunicación y nuestros amigos de los países en vías de desarrollo y los menos avanzados, consideren las ayudas comunitarias como la fuente más importante de las distorsiones del mercado mundial de los productos agrarios.

Nos hemos equivocado todos y sobre todo la propia Comisión. Ella ha sido la primera que ha pretendido cambiar la PAC con el fin de defender un nuevo sistema y no tener problemas en la OMC. Se lo habíamos anticipado a Fischler y ahora a la nueva comisaria. Lo más lógico era reformar la PAC después de Hong Kong y no lo contrario. Resulta paradójico que los países con unos sistemas de apoyo que provocan las mayores distorsiones del comercio hayan salido sin grandes problemas de las discusiones que apenas se han limitado en 5 días a las restituciones a la exportación de la UE.

Así en la declaración de Hong Kong se pone fecha para la finalización de las ayudas comunitarias a las exportaciones en 2013 y se precisa además que antes de que finalice la mitad del período de aplicación de los acuerdos deben ser reducidas considerablemente. Sin embargo la declaración es mucho más laxa con respecto a los créditos a la exportación y a la ayuda alim