Reportajes

“Si queremos tener futuro necesitamos estructuras comerciales potentes”

30-11-2012 Cooperativas Agro-alimentarias

Ferrán Sabater, vicepresidente del Consejo Sectorial de Flores y Plantas Vivas de Cooperativas Agro-alimentarias de España

El sector de Flores y Plantas, sumido en una importante crisis, ha recibido con enorme preocupación la decisión del Gobierno de incrementar el IVA del 8% al 21% para las flores y plantas ornamentales. Esta decisión tendrá consecuencias muy graves, máxime si tenemos en cuenta que se trata de un colectivo de empresas que está manteniendo su actividad con enormes dificultades.

Los productos de la horticultura viva representan en España un 4,3% de la producción vegetal final, cubren una superficie cultivada que ronda las 6.800 hectáreas (datos de 2010) -de las que el 75% corresponde a planta ornamental y un 25% a flor cortada- y generan un valor de la producción nacional en origen de más de 900 millones de euros.

La importancia económica del sector es mucho mayor dentro de las regiones productoras, donde el cultivo de flores y plantas es responsable, en gran medida, del desarrollo local. El cultivo proporciona alrededor de 50.000 empleos directos que se concentran, adicionalmente, en zonas con importantes problemas de desempleo y donde las alternativas, agrarias u otras, son escasas. Esta mano de obra es fundamentalmente familiar, por lo que poblaciones enteras dependen económicamente de este sector.


El incremento del IVA del 8% al 21% viene a agravar más la crisis que padece el sector, ¿cómo han recibido la noticia?
Con enorme preocupación. Hasta este año el Ministerio de Hacienda ha sido sensible con el sector y ha incorporado una reducción del índice para esta actividad en su declaración de la renta, reconociendo así las dificultades económicas. Así que no entendemos que durante el mismo ejercicio 2012 se produzca una subida en el tipo del IVA para esta actividad de 13 puntos, que provocará un retraimiento en el mercado y el riesgo para las empresas productoras de tener que absorber total o parcialmente la subida que sus clientes no sean capaces de trasladar al consumidor.

Este incremento no está justificado, habla de aproximar los tipos de gravamen a los que se aplican en la UE, y sin embargo, importantes países de nuestro entorno (principales productores y consumidores de flores y plantas) mantienen tipos de IVA reducidos para esta actividad, atendiendo a la naturaleza agraria de este sector, a su vulnerabilidad y la falta de protección por apoyos comunitarios. Bélgica un 6%, Alemania el 7%, Italia el 10%, Holanda el 6%, Suiza el 2’5% y Francia el 7%, entre otros.

¿Cree que existe posibilidad de que el Gobierne recapacite y aplique un porcentaje de IVA menor?
Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España hemos trasladado tanto al Ministerio de Hacienda como al de Agricultura nuestra preocupación ante las graves consecuencias que esta decisión puede producir en un sector que viene arrastrando enormes dificultades de supervivencia, todo ello con la expectativa de que se vuelva otra vez al tipo de IVA reducido en el que estaba encuadrado el sector productor de las flores y plantas.


¿Dónde se concentra la producción de flor cortada en España?
La producción de flor cortada se concentra en Andalucía, con casi el 50% de la producción nacional, seguida de Murcia con el 17%, Galicia con el 14%, Canarias 7% y la Comunidad Valenciana, con el 5%. En el caso de la planta viva, la producción española se sitúa mayoritariamente en Cataluña (43% del total), seguida de la Comunidad Valenciana (28%), Andalucía (18%), Galicia (4%) y Canarias y Murcia, (con un 3% cada una).

Desde 2005 la superficie dedicada a flor cortada ha sufrido una disminución del 38%, siendo Andalucía la zona que más ha sufrido este descenso, especialmente la zona del Bajo Guadalquivir situada en las provincias de Cádiz y Sevilla (municipios de Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Las Cabezas, Lebrija y Los Palacios).

¿Cuál es la situación actual del sector?
En los últimos años, el sector de las flores y plantas ha tenido que hacer frente a circunstancias adversas que han agravado su frágil viabilidad económica. El sector de la jardinería -muy ligado a la actividad inmobiliaria y urbanística- se ha visto colateralmente arrastrado por la crisis inmobiliaria y con ello ha caído en picado la demanda de planta viva; también el consumo doméstico, muy por debajo de la media europea, ha descendido, al igual que la demanda por parte de las empresas que se derivaba de la organización de eventos o actos institucionales. La facturación de las cooperativas, ha registrado una caída del 30%: de los 56,5 millones de euros facturados en 2004 a 39,98 millones de euros en 2011.

Aunque el sector de las flores y plantas está muy atomizado, explotaciones familiares de pequeña dimensión, las cooperativas o SATs tenemos una función importante en la concentración y adaptación de la oferta. Y a pesar de la disminución de la rentabilidad de la actividad y de los efectivos productivos, un número considerable de empresas hemos conseguido mantenernos en el sector, con un margen de beneficio muy escaso, hemos apostado por defender nuestras estructuras, nuestra actividad económica y los puestos de trabajo involucrados en ella. Se han realizado planes e inversiones para la diversificación de la producción de flor hacia especies de mayor valor añadido para eludir la competencia de otros países, se han renovado los invernaderos, para reducir gastos y su impacto ambiental, y se ha mejorado la gestión comercial.


El sector de flores y plantas ha sido claramente exportador, ¿les afecta la competencia de países terceros?
Efectivamente, es un sector con una fuerte vocación exportadora, orientándose más del 90% de sus envíos hacia la UE. El problema es que las producciones españolas confluyen en las mismas fechas con las procedentes de países terceros, que se ven facilitadas, en el caso de la flor cortada, por las sucesivas concesiones comerciales de la UE a favor de esos países de origen, los cuales proponen la misma oferta que España pero a precios mucho menores. Y a esta presión en el interior del mercado comunitario, se suman las dificultades que encuentran los productores europeos para enviar su producto fuera de la UE.

¿Cuál es el futuro del sector?
El futuro de este sector al igual que en otros muchos en el panorama agrario, es difícil y complicado, aun más si nos encontramos ante la incertidumbre de una reforma de la PAC que no sabemos que nos deparará. No obstante no me queda más remedio que ser optimista, por un lado el consumo del mercado interior está creciendo, -a pesar de la difícil situación económica que estamos padeciendo- incluso cabe esperar que la tendencia continúe, puesto que nos encontramos aun muy por debajo de nuestros vecinos comunitarios en cuanto a consumo de Flor Cortada y Planta Ornamental en términos de habitante y año. Por otro lado, a este sector en España, le queda mucho por hacer y avanzar; en primer lugar debemos modernizar nuestras instalaciones, apostar por la innovación y dirigir nuestras producciones hacía la calidad, tenemos que intentar por todos los medios agrupar a los agricultores en torno a OPs, con el fin de crear estructuras comerciales fuertes y ágiles que puedan aportar valor añadido al producto.

El mensaje para este sector y para las cooperativas debe ser claro, si queremos tener futuro: Estructuras comerciales potentes para reinvertir en producción. Para ello debemos incidir en la apertura de nuevos mercados en el exterior, hay que iniciar nuevos canales de venta que ya se encuentran en pleno funcionamiento y con gran éxito en la mayoría de los países europeos, como la venta de flores y plantas en las cadenas de supermercados y la venta “on line”. También nos tenemos que concienciar en la importancia de promocionar nuestros productos haciendo entender al consumidor que el consumo de Flores y Plantas está ligado a una “nutrición psíquica”, que además contribuye en la mejora del medio ambiente.

Por todo ello espero y deseo que el sector y las cooperativas puedan revertir la situación y podamos ganar la batalla de la competitividad que en la actualidad nos falta y nos separa de otros países competidores