Reportajes

Haciendo balance del porcino

28-04-2015 Cooperativas Agro-alimentarias

Por Ramon Armengol, presidente del Consejo Sectorial de Porcino de Cooperativas Agro-alimentarias de España

Aunque estas no sean fechas típicas de balances, en el porcino se han producido suficientes hechos que nos obligan a hacer un alto y reflexionar acerca del momento que vive el sector, ya que sin intentar hacer previsiones sí podemos enumerar algunos factores, internos y externos que nos condicionaran a corto y medio plazo.

A nivel internacional, el sector mira con recelo los próximos acuerdos del TTIP (Tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Europa). La experiencia nos demuestra que, en estos casos, la agricultura y ganadería europea suelen salir perdiendo a favor de bienes industriales, y ésta no va a ser una excepción, pues competimos con un país con unos costes de producción mucho más bajos.

En Europa, después de que se abriera en marzo el almacenaje privado, España lidera los stocks de carne, especialmente de jamón, seguida de Dinamarca y Polonia. Un hecho paradójico, pues esta medida fue aprobada sin el apoyo español. Aún así, Bruselas ha reconocido la escasa incidencia del almacenamiento en el precio, mientras el sector espera con cierto temor los acontecimientos de los próximos meses, cuando esta carne aflore de nuevo al mercado.

Uno de los mayores logros del sector porcino español ha sido la creación de su Interprofesional, que en estos momentos ya diseña el plan de actuación para los próximos años. Entre 2013 y 2015 se ha conseguido la recaudación de la práctica totalidad de los operadores, por lo que ahora es vital su consolidación, la participación activa de todo el sector en la planificación de sus actuaciones y no esperar resultados a corto sino a largo plazo.

Aunque haya costado años y sudor, en Catalunya, nos congratulamos de disponer, por fin, de una casi completa implantación del sistema de pesaje y clasificación de canales porcinas (SIPCAP), lo cual aporta transparencia y garantías en el proceso de compraventa. Pero la gran baza es la creación de una base de datos que ayudará, sin duda, a hacer aún más competitiva nuestra ganadería y industria cárnica. La obtención de datos que abarquen parámetros que incidan en la calidad de la carne debe permitir adaptarnos más rápido y mejor a las nuevas exigencias que demanda el mercado. Sería lógico que su implantación se produjera a nivel estatal, ya que los numerosos intercambios comerciales así lo justificarían. Siendo un clúster cárnico de referencia mundial, no podemos prescindir de un sistema que países como Alemania, Francia o Dinamarca han instaurado hace años.

Trabajar conjuntamente
Aún así, y recuperando las palabras de Jerónimo Molina, vicepresidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, en una reciente charla con cooperativas catalanas, "existen amenazas externas contra las que poco podemos hacer, pero también internas". La industria cárnica ha realizado un meritorio esfuerzo de internacionalización, y las cooperativas deberemos buscar estrategias para ganar competitividad, mediante alianzas, desarrollando proyectos conjuntos, innovando y creando valor.