Reportajes

Coexphal, un ejemplo a seguir en control biológico

24-07-2015 COEXPHAL

Entrevista a Jan van der Blom, responsable del Departamento de Técnicas de Producción de COEXPHAL (Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería).

En los países competidores del Mediterráneo el control integrado de plagas está menos implementado que en Almería. Desde países con climas y sistemas hortícolas similares, de Latinoamérica o también de Asia, se prodigan las visitas de profesionales hasta Almería para conocer in situ ‘la revolución verde’ del campo almeriense.

¿Somos en realidad tan determinante?
R.- Lo somos. Quizá en el día a día no haya tiempo para detenerse a pensar en la importancia global que ha supuesto que Almería abrace el control biológico como método generalizado de trabajo; pero a nivel científico sí hay plena conciencia y observan con detenimiento nuestros pasos. Somos el ejemplo a seguir.

De manera esquemática, por cultivos. Pimiento y tomate. ¿Cuál es la radiografía actual?
R.- En pimiento la totalidad de los invernaderos almerienses están con control biológico, y en tomate en torno al 85%. En este cultivo, el Nesidiocoris ha demostrado funcionar muy bien contra mosca blanca. También actúa contra Tuta absoluta, junto con varios parásitos autóctonos.

Calabacín
R.- El temor al virus Nueva Delhi supuso un impasse. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que la opción de los químicos provoca mucha más mosca blanca y trips al final del cultivo. La vertiente química no rebaja el virus y en cambio provoca estos problemas. Así que los bichos son la mejor alternativa.

Pepino
R.- Mejor en otoño que en invierno, cuando se usan fungicidas para defenderse del mildiu y de los problemas causados por la humedad. Pero ya se plantean alternativas para dar alimento en los meses de frío a los insectos auxiliares. Hay estrategias para mejorar la floración y obtener néctar y polen.

Berenjena
R.- Muy bien. Hay bastantes enemigos naturales que funcionan con alta eficacia. Además la berenjena no tiene problemas de virus, y eso es un plus.

Melón y sandía
R.- En estos cultivos hay agricultores que por comodidad han seguido con los tratamientos. Otros prefieren los bichos y acaban su ciclo de cultivo con menos plagas, lo que es una gran ventaja. Hay que concienciar de que necesitamos el control biológico, también en melón y sandía, para mantener nuestra bandera y fama. Es nuestra seña de identidad en la comercialización.

Precisamente la campaña ‘I love bichos’ de Hortyfruta habla de conciencia, ¿por qué?
R.- Porque es tan importante lo que hemos logrado, que no debemos relajarnos. En las cucurbitáceas ha ocurrido en cierto modo, pero el productor debe seguir siendo consciente de que el único camino de futuro a seguir es el del control biológico. De ahí, esta docena de charlas por diferentes zonas de la provincia.

Ponía el ejemplo antes del tomate, ¿referido a la Tuta?
R.- Sí, porque hay una buena noticia. En abril-mayo de este año hicimos un seguimiento en 5 invernaderos del Poniente y en 6 del Levante y en todos ellos encontramos parasitismo autóctono que combate Tuta hasta un 85% de larvas muertas por una avispilla sobre la que estamos investigando. En 11 de esos invernaderos se controló la plaga completamente por estos parásitos.

Esa avispa, ¿es reconocible?
R.- En ello estamos. Hay que enseñar a los agricultores y técnicos a reconocerla, a que usen control biológico como método y a que cuando tengan que tratar – porque no tengan más opción – utilicen productos compatibles para no acabar con ese insecto.

Más allá de la Tuta, la implantación de los bichos ha supuesto la aparición de plagas secundarias, ¿cuáles son las principales?
R.- Está la cochinilla algonodosa que afecta a pimiento y berenjena. Ya hay disponible un parasitoide como solución biológica. Son importantes las medidas preventivas. Luego los chinches, que pican los frutos de pimiento; por desgracia de momento no hay un auxiliar como en el caso anterior. Las mallas antiinsectos son determinantes. Además hay más araña roja que antaño, y ácaros depredadores como solución. Y el pulgón va en aumento. Hay que seguir investigando.


¿Es fácil esa investigación?
R.- Los fabricantes lo tienen ahora un poco más difícil porque en la Administración hay más burocracia que antes. Se pone excesivo celo y temor a la llegada de plagas invasoras, lo que dificulta la adopción y registro de insectos no autóctonos. Por otro lado, las previsiones de crecimiento de las biofábricas se han reducido. Hubo gran competencia entre ellas, se bajó el precio de sus productos y los agricultores aprendieron a hacer cada vez sueltas más eficientes. Así que hay que reflexionar sobre cómo podemos incentivar y facilitar esa investigación.

Usted estuvo en los orígenes de toda esta revolución, ¿vino de la crisis del isofenfos?
R.- Estoy seguro que no, aunque aquella crisis de los pimientos aceleró una tendencia que ya estaba aflorando en Almería. El problema del isofenfos fue en enero de 2007. Pues bien, en septiembre de 2006, viendo los buenos resultados que tenían los agricultores almerienses que ya se habían atrevido con el control biológico en 650 Ha, ya supimos que en la campaña 2007/08 habría 4.000 hectáreas bajo estas técnicas. Estas previsiones fueron compartidas en otoño de 2006 en nuestras presentaciones técnicas, y también con La Junta de Andalucía que tenía que reservar fondos para sus subvenciones.

Es decir, ¿qué ya estaba el terreno abonado para el cambio?
R.- Así es, pero la crisis del isofenfos hizo que todo fuese un poco más rápido. En vez de 4.000 Ha de pimiento que habíamos previsto, se realizó control biológico en 6.500 Ha de pimiento en 2007-2008. Los agricultores ya hablaban a pie de invernaderode la mejora que suponía hacer sueltas de bichos.


Qué es COEXPHAL
En la actualidad, la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería (COEXPHAL) agrupa a 60 empresas hortofrutícolas y representa el 65% de la exportación de frutas y hortalizas y el 70% de la producción de la provincia de Almería. Las empresas y cooperativas asociadas producen 1,9 millones de toneladas anuales y facturan 1.643 millones de euros, dando trabajo de forma directa a 18.500 trabajadores, a la vez que comercializan la producción de 7.800 agricultores-socios que cultivan 20.100 Has., en las que trabajan aproximadamente 35.000 personas de más de 150 nacionalidades distintas.