Reportajes

Oscuros nubarrones se ciernen sobre la Ronda de Doha

22-02-2007 Cooperativas Agro-alimentarias

Por si la reducción de aranceles y subsidios no fuera suficientemente difícil en sí misma, una nube más que oscurece las perspectivas de la Ronda de Doha es el final de la autorización (TPA, en inglés) otorgada por el Congreso norteamericano a la Casa Blanca para alcanzar un acuerdo comercial, aunque el Director General de la OMC se ha mostrado optimista sobre la conclusión de las negociaciones de la Ronda antes de que finalice esta autorización, el próximo 30 de junio.

El nuevo método de negociación consiste en progresar de forma similar en todos los asuntos, y no solamente en agricultura como hasta ahora. Por otro lado, existe una aparente voluntad política de concluir la Ronda de Doha en 2007 pero, sin embargo, hay dos aspectos que nos hacen ser más cautos que el Director de este organismo. Por un lado, la nueva y modesta propuesta de Ley agrícola 2007 (Farm Bill) revelada por el Departamento norteamericano de Agricultura. Por otro, un Congreso, dominado por los demócratas, en general bastante reticentes a aprobar un acuerdo comercial ambicioso.

La Comisión Europea ha efectuado una primera valoración de esta propuesta de Ley agraria que considera insuficiente, aunque el Gobierno norteamericano ha reiterado que está dispuesto a mejorarla, pero no sería políticamente aceptable para un Congreso que observa con recelo las negociaciones de la Ronda.

Se considera necesario que, para que la Casa Blanca pueda alcanzar un acuerdo en el marco de la Ronda, el Congreso prorrogue la denominada TPA, que expira a mediados de 2007. El propio Presidente de EEUU ha manifestado su deseo de obtener esta trascendental prórroga y asimismo la ha solicitado, pero se enfrenta a un Congreso dominado por los demócratas que no se lo van a poner nada fácil.

La TPA o Vía Rápida, como también se conoce, exige al Congreso que vote los acuerdos comerciales, sin que puedan ser enmendados, durante los 90 días posteriores a la presentación de un proyecto de acuerdo por parte del Gobierno. La ampliación de la TPA y la nueva Ley agrícola serán abordadas en el Congreso teniendo en cuenta las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre de 2008 y la fuerza del electorado vinculado al sector agrario.

Mientras tanto, si la UE cede a las fuertes presiones de Francia de no hacer más concesiones en materia agrícola, el Gobierno de París habrá dado el tiro de gracia a las negociaciones de la Ronda de Doha. La posición francesa consiste en que la UE no puede ir más allá de las propuestas formuladas en octubre de 2005.

El Director General de la OMC se muestra optimista, pero todavía queda mucho que acordar y, también, que ceder por parte de cada miembro, y a juzgar por la negativa francesa y como nadie quiere ceder primero, la Ronda Doha huele a fracaso. En principio no hay indicios de que la Casa Blanca esté preparada para hacer mayores concesiones agrícolas, como solicita la UE.

Los más optimistas esperan la conclusión de la Ronda en 2007, o principios de 2008, aunque es previsible que al menos hasta mayo, después de las elecciones presidenciales francesas a celebrar el próximo 22 de abril, no tengamos certeza sobre las posibilidades reales de concluir la Ronda en ese plazo de tiempo tan exiguo. Las fuerzas políticas francesas no desean enfrentar en las urnas al sector aunque los analistas confían en que la postura francesa se flexibilizará después de los comicios de abril.

Se necesitaría algún tipo de avance entre finales de marzo y principios de abril, y “números” sobre la mesa antes de que acabe junio para lograr un acuerdo. El próximo encuentro del 6 al 8 de junio del denominado G8 en Alemania podría ser el último cartucho, teniendo en cuenta que la espada de Damocles, que supone el final de la TPA, podría caer definitivamente el 30 de junio si no se renueva.

Si el Congreso norteamericano amplía finalmente la TPA y teniendo en cuenta el ritmo de los contactos, aunque quizás todavía es prematuro hablar de fechas, previsiblemente