Reportajes

La Ronda de Doha, una carrera contra el reloj

12-03-2007 Cooperativas Agro-alimentarias

El comisario de Comercio de la UE quiere conseguir un acuerdo sea como sea y está dispuesto a seguir reduciendo los aranceles agrícolas, mientras Estados Unidos sigue aumentando los subsidios a sus agricultores.

La Ronda de Doha se convertirá en una carrera contra el reloj de dos meses, que comenzará después de las elecciones presidenciales francesas y culminará con la finalización de los poderes, si no se renuevan, de la Casa Blanca para negociar un acuerdo comercial multilateral por la denominada “Vía rápida”.

Los representantes comerciales de Estados Unidos (EEUU), la Unión Europea (UE), India y Brasil mantienen encuentros bilaterales para tratar de destrabar la Ronda de Doha antes de que, a finales de junio próximo, venzan los poderes de la Casa Blanca para negociar acuerdos comerciales por la denominada “Vía rápida”. Pero tanto EEUU como la UE enfrentan sendas oposiciones internas del sector agrario, en particular del sector francés.

Por otro lado, el Primer Ministro Británico, Tony Blair, ha solicitado al Presidente brasileño, Lula da Silva, que converse con su homólogo de EEUU, George Bush, sobre la reanudación de las negociaciones en el marco de la Ronda de Doha.

En este sentido, se espera que Lula presione a Bush para que realice más recortes en los subsidios domésticos. Si bien, el tema clave que abordarán los presidentes será un proyecto para impulsar la producción de bioetanol en países de Centroamérica y el Caribe. En estas negociaciones, la UE desmerece en sus relaciones con EEUU en las que el Reino Unido parece ser el verdadero socio comercial de Washington DC.

Las conversaciones actuales se mantienen en un nivel estrictamente técnico, a la espera de que llegue el necesario impulso político. ¿Podría ser del 6 al 8 de junio en la esperada Cumbre del G8?.

Por otro lado, una fuente diplomática norteamericana asegura, aunque todavía no se ha confirmado, que su Gobierno y la UE habrían alcanzado "básicamente" un acuerdo sobre la reducción de los subsidios y los aranceles respectivamente, los temas más espinosos de las negociaciones agrícolas.

En el marco de las negociaciones, el Ministro francés de Agricultura, Dominique Bussereau, ha calificado, sin pelos en la lengua, de "depredadores" a las grandes potencias agro-industriales, como Argentina, Brasil, Australia y Nueva Zelanda, que no tienen reparos a la hora de cuidar sus intereses y asimismo aseguró que los estadounidenses "defienden la agricultura" más que la UE, justificando así la férrea posición francesa en estas negociaciones.

En misma línea y tras inaugurar la 44ª edición del Salón Internacional de la Agricultura de París, el Presidente de la República francesa, Jacques Chirac, afirmó que Francia y la UE deben mantenerse firmes “como una roca" en las negociaciones. El Presidente ha asegurado que el Comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, persigue un acuerdo en la OMC "a cualquier precio", sin contrapartidas.

Mientras tanto, si la UE cede a las fuertes presiones de Francia de no hacer más concesiones en materia agrícola, el Gobierno de París habría dado el “tiro de gracia” a las negociaciones. Pero, tanto la Canciller alemana, Angela Merkel, como Tony Blair, respaldan firmemente las negociaciones.

No obstante, tras las fuertes repercusiones que tuvieron las declaraciones del mandatario galo, quien incluso arremetió personalmente contra Peter Mandelson, el Primer ministro francés, Dominique de Villepin, salió a la palestra para aclarar la posición de Francia en relación a las negociaciones en la OMC, negando que Francia quiera bloquearlas. Asimismo, los analistas confían en que la férrea postura francesa se flexibilice tras los comicios de abril.

Dominique de Villepin, más diplomático, matizó que la agricultura de la UE "no debe ser la variable de ajuste" en las negociaciones, y que es preciso avanzar en los aspectos industrial y de servicios, pero sin sacrificar por ello a la agricultura.

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