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El CEIGRAM estudia los riesgos agrarios y medioambientales para ofertar nuevos seguros relacionados con la sequía y el cambio climático

05-03-2010 Cooperativas Agro-alimentarias

El Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) celebró el pasado 2 de marzo en Valencia la reunión de su Consejo. El presidente de CEIGRAM y director de ENESA, Fernando Burgaz, dio a conocer tras la reunión, las líneas de actuación de este centro de análisis e investigación para la gestión de riesgos agrarios y medioambientales, con el objetivo de mejorar y crear nuevas coberturas en los seguros. Esta institución, creada por mandato gubernamental, ofrece respuestas a las necesidades del sector agropecuario ante los nuevos retos producidos por el cambio climático, las fluctuaciones de los mercados y su incidencia en los precios. Entre estas líneas destacan los estudios sobre el impacto de la sequía y la adaptación de la agricultura al cambio climático.

Fernando Burgaz, ha puesto de manifiesto las principales líneas de actuación de CEIGRAM, constituido por la Universidad Politécnica de Madrid, el Ente Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) y AGROMUTUA, en el que se aúna el conocimiento y análisis investigador, la experiencia y la capacidad normativa del ente estatal, con las necesidades y demandas direccionadas desde la tercera entidad aseguradora a nivel nacional en seguros agrarios, AGROMUTUA. "El agricultor se enfrenta hoy a cuatro nuevos retos en forma de riesgos que debemos encauzar y gestionar para ofrecer nuevos instrumentos que puedan arbitrar y mejorar las nuevas coberturas", señaló el presidente de CEIGRAM.

Estos nuevos escenarios son, a juicio de Burgaz, los relacionados con la difusión de los riesgos zoo y fitosanitarios; con la liberalización de los mercados y los problemas de precios; los efectos de los cambios climáticos no sólo en los cultivos, sino en todo el proceso productivo, con una línea especial en las nuevas producciones agroenergéticas, y los riesgos de carácter medioambiental de los productores cuando exista la posibilidad de algún impacto negativo por el desarrollo de su propia actividad.

Entre los compromisos prioritarios planteados por el centro se encuentra el estudio del llamado seguro de ingresos que "resulta fácil en su descripción, porque se trata de garantizar al agricultor unos ingresos a pesar de las fluctuaciones de los mercados, pero mucho más complicado en su puesta en marcha, ya que no se dispone a nivel mundial de experiencia en este campo. Se trata, en definitiva, que en el plazo de tres años (2010-2013) seamos capaces de formular el mecanismo para que el agricultor o el ganadero pueda acceder a un nuevo seguro que le garantice esos ingresos, una renta, existiendo dos formas para llegar a ese camino: el histórico de los precios de los últimos tres años o la media de los últimos cinco años quitando el año con el menor precio y el año con el mayor precio. Todo ello, a partir de una pérdida del 30%", añadió.