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La subida de los precios de los cereales y de la soja amenaza con la desaparición de la producción ganadera en Galicia

07-09-2012 AGACA

El incremento de los precios de las materias primas no responde a la lógica de la oferta y de la demanda, si no que es fruto de los juegos especulativos de los fondos internacionales. Es difícil trasladar la subida del precio de la alimentación del ganado al resto de la cadena debido a la política pactada por parte de la Distribución, que impone precios bajos a los proveedores para mantener sus márgenes de beneficio. La intervención de la Administración es decisiva en esta materia a través de medidas que ayuden a mejorar la competitividad de la ganadería.

La preocupación del sector ganadero gallego aumenta en proporción a los precios de los cereales y de la soja, que han registrando en los últimos días y meses fuertes incrementos con disculpas variadas: la sequía en EEUU y Rusia, el incremento da demanda en China e India y el uso de cereales para la producción de biocombustibles, entre otras. Pese a todo, los actuales precios de las materias primas no responden a la lógica de la oferta y de la demanda y son fruto del juego sucio de los fondos financieros internacionales que entran en este mercado con ánimos especulativos. Hoy en día pesan más los rumores y la manipulación de los datos a la hora de fijar los precios en los mercados, debilitando y generando una enorme crisis en la economía agraria.

Con un coste medio que supera el 65% del total de los inputs, la alimentación es el principal gasto de los ganaderos, y los cereales constituyen un 80% de la ración. Desde mayo, la escalada de precios se ha disparado y aún no tocó fin. En los últimos meses los ganaderos gallegos vienen asumiendo subidas de 30, 40 y 50 euros/tonelada, con la particularidad de que el consumidor no asume ninguna parte de este sobrecoste. Los ganaderos gallegos, que importan más de un millón de toneladas anuales de cereal, tienen serias dificultades a la hora de trasladar el incremento del precio a lo largo de la cadena alimentaria, pues la Distribución actúa mediante una política pactada de imponer precios bajos a sus proveedores, con el fin de mantener sus márgenes de beneficio.

Los ganaderos (leche, vacuno, porcino, conejos, aves,...) se encuentran ante un escenario de pérdidas en sus cuentas de explotación que no les permite salir de los números rojos. Con esta coyuntura, que últimamente se repite de manera cíclica, hay que ver qué podemos aprender y qué iniciativas se pueden aplicar de inmediato y a largo plazo para aliviar la situación y ser menos vulnerables.

El papel da Administración en la mejora de la competitividad ganadera
La Administración tiene en sus manos la aplicación de toda una serie de medidas que pueden contribuir a mejorar la competitividad de la ganadería y a minimizar las debilidades de un sector que, en el caso del porcino, aves de corral y conejos no recibe ninguna ayuda directa. Y en el caso de la leche y el vacuno de carne, las ayudas tampoco están sacando a los ganaderos de las pérdidas. Hoy los ganaderos ya no sólo están perdiendo renta, muchos están también perdiendo patrimonio y endeudándose, día tras día, para mantener la actividad. Urge que las Administraciones adopten medidas:
• Que exista una red de seguridad que permita disponer de reservas suficientes para garantizar la disponibilidad de cereales en momentos de crisis o precios inestables.
• Que la PAC garantice la seguridad de abastecimientos a precios razonables y permita que los agricultores tengan una renta razonable.
• Eliminar la prohibición del uso de las harinas de carne como fuente de proteínas para ciertos animales y por beneficio medioambiental.
• Fomentar el cultivo de cereales y proteaginosas de los nuevos regadíos para ampliar la oferta de cereales.
• Fomentar la investigación y el cultivo de nuevas variedades de cereales para mejorar la productividad, la calidad nutricional y la resistencia a plagas y enfermedades.
• Imponer la reciprocidad en las relaciones comerciales con países terceros para competir en las mismas condiciones en cuanto a sistemas de producción. Que los alimentos que entren en la UE entren en las mismas condiciones de producción que los producidos en Europa.
• Unificar entre los estados de la UE las exigencias de transporte de animales, y los costes operativos de los puertos marítimos.
• Revisar ciertas normativas de bienestar y transporte animal, que impliquen cargas económicas brutales para el sector.
• Potenciar la investigación en nuevas tecnologías en el ámbito del procesamiento de los cereales para incrementar la eficiencia de los sistemas.
• Apoyo a la concentración de cooperativas y empresas para concentrar demanda y disponer de más capacidad de negociación en el mercado internacional.
• Disponer de buenas infraestructuras, tanto portuarias como de carreteras, que fomenten y faciliten la circulación de mercancías en Galicia.

Desde AGACA creen que es necesario actuar ahora -antes de que sea demasiado tarde- equilibrando los costes de producción y los precios de venta de los alimentos para que el sector pueda subsistir.

En definitiva, las Administraciones deben saber que el mercado de los cereales amenaza claramente a la producción ganadera. El precio de las materias primas no debiera estar sometido a los mercados bursátiles que operan a nivel mundial y se mueven más por rumores que por hechos reales. No se comprende como los Estados están impulsando una regulación de los mercados financieros y no se regule el mercado de las materias primas, con la finalidad de controlar la especulación, y atajar la subida de los costes de producción de los alimentos. Los precios de las materias primas para alimentación animal se están convirtiendo en la causa definitiva del deterioro de las economías, sin que las Administraciones tomen cartas en el asunto.

Quiebra de las cotizaciones del sector lechero
Los ganaderos están pasando por enormes dificultades en su actividad, como resultado del menor valor de la leche y de los desmesurados aumentos de los costes de producción, como anteriormente apuntamos. Además, sabemos que los consumos de leche y derivados no pueden crecer en el momento actual de crisis. Desde las cooperativas luchan por trasladar a los ganaderos el mayor valor posible, a través de la liquidación de la leche comprada, sin descuidar en ningún momento la imprescindible sostenibilidad de las operaciones, requisito básico para mantener el sistema productivo en Galicia.

En este contexto, es imprescindible que la Distribución modifique de inmediato sus comportamientos de manera que no ahogue al principal sector de producción agraria de Galicia. Por eso, la Distribución, coordinada desde las Administraciones debería:
• Reducir drásticamente las importaciones especulativas de productos lácteos a bajo precio que oprimen al mercado interno y a los operadores españoles. No se pode permitir que un operador lácteo y/o una Gran Distribución de la UE comercialicen derivados lácteos en España con descuentos superiores al 50% en su país de origen, más aún sin tener en cuenta los costes de transporte de la materia prima. La única explicación de este tipo de operaciones es la de la práctica de dumping, y/u otras que van contra la libre competencia en la UE.
• Impedir que las marcas blancas o de la Distribución, tengan diferentes condiciones de competitividad hacia el consumidor final que el resto de las marcas de los fabricantes, lo que debe llevar a una unificación de los márgenes comerciales, algo inexplicable.
• Eliminar de la Gran Distribución de inmediato cualquier política de uso de la leche como reclamo para la captación de consumidores.

La intervención de las Administraciones es decisiva en esta materia, junto con la puesta en marcha del “paquete lácteo” y el resto de medidas, tan reiteradamente comentadas, como las relacionadas con la movilidad de tierras, con la finalidad de reducir costes de producción y recuperar tierras abandonadas. Finalmente señalar que las medidas propuestas no van a suponer un mayor coste para los consumidores, cosa que no podremos asegurar cuando la dependencia alimentaria sea de alimentos importados, que pronto sucederá si no se ataja la desaparición de la producción en Galicia y España.