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PROVACUNO apuesta por investigación e innovación para mejorar los objetivos de reducción de emisiones marcados en la COP26 de Glasgow y acelerar la lucha contra el cambio climático

12-11-2021 PROVACUNO

La Estrategia “Vacuno de Carne Carbono Neutral 2050” y el programa “Life Beef Carbon” muestran el compromiso de este sector con la reducción de emisiones, junto a otras iniciativas y tecnologías que necesitarán de una apuesta decidida e inversiones en I+D+i.

La Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno (PROVACUNO) ha apuntado a la investigación y la innovación como ejes estratégicos del sector para mejorar incluso los objetivos de reducción de emisiones marcados en la cumbre internacional sobre el cambio climático (COP26) que ha acogido, bajo paraguas de la ONU, la ciudad escocesa de Glasgow entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre con el objetivo de acelerar la lucha contra el cambio climático.

El compromiso adquirido por los principales países del mundo sobre una reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) del 30% ha quedado superado incluso por los objetivos de la Unión Europea, que se ha comprometido con una rebaja del 55%, un objetivo que es global y afecta al conjunto de la sociedad. “Siendo conscientes de esta realidad, y considerando que tenemos por delante diez años, nuestra posición es que necesitamos desarrollar nuevas herramientas para ajustar la contribución y las emisiones de cada sector a la realidad”, ha declarado el director de PROVACUNO, Javier López.

A su juicio, las cuestiones climáticas deben analizarse con rigor y perspectiva porque deberían valorarse en cada sector no sólo las emisiones sino también sus contribuciones positivas. Así, por ejemplo, en las emisiones asociadas a la agricultura y la ganadería, solo se tienen en cuenta las de metano y óxido nitroso, pero no se valora el carbono que secuestran los pastos donde está nuestro ganado o donde se cultivan nuestros alimentos. “El secuestro es esencial para conseguir avanzar hacia la neutralidad climática. Y los científicos que trabajan en las emisiones de metano procedente de la ganadería nos están diciendo que este metano se está sobreestimando; que el potencial del calentamiento global del metano no es tanto como se está valorando, porque este gas forma parte de un ciclo biogénico que es utilizado por las plantas para realizar la fotosíntesis en un plazo medio de 12 años”, ha añadido.

Motivos para la esperanza
La cadena ganadero-cárnica siempre ha estado comprometida con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de su actividad -añade PROVACUNO- especialmente las de metano y ha dedicado amplios esfuerzos en alcanzar estas metas, apostando porque las cifras generadas por el sector pueden reducirse a través de una más eficiente gestión ganadera, mejora genética, fomento de dietas más equilibradas o la aplicación de criterios de sostenibilidad y digitalización en los procesos productivos.

Actualmente, “contamos con los sistemas de producción de carne más eficientes del mundo, medidos en emisiones por Kg de producto. Lo dice la FAO. Además, los estudios que han desarrollado los investigadores con los que colaboramos en España y otros del resto del mundo nos dicen que modificando algunos de los sistemas de manejo de las granjas podemos reducir fácilmente entre un 20% y un 30% las emisiones en nuestros sistemas productivos”.

En este contexto, surgen avanzados sistemas de gestión de estiércoles mucho más eficientes, a lo que se suman nuevos desarrollos interesantes, como la utilización de determinadas algas que, incorporadas al pienso de los animales rumiantes, son capaces de reducir en gran medida las emisiones de metano. “Llegarán al mercado tecnologías muy diversas que permitirán conseguir los objetivos, pero, para seguir trabajando en estos ámbitos necesitamos inversión en investigación e innovación. Nosotros estamos dispuestos a apoyarla, pero necesitamos también del esfuerzo público”, ha concretado el director de PROVACUNO.

En España, según el último informe del Ministerio de Transición Ecológica, el transporte supone el 27% de las emisiones, seguido por la industria con un 19,9%, la generación de electricidad (17,8%), el consumo de combustibles (8,5%) o los procesos industriales y uso de otros productos (8%), mientras que el vacuno representa el 3,6%, aunque el compromiso de los ganaderos es minimizar progresivamente su impacto y, para 2050, la neutralidad climática.

PROVACUNO está haciendo un seguimiento muy directo a los desarrollos tecnológicos relacionados con todos estos temas y, además, trabaja con los científicos españoles expertos en las emisiones de gases de efecto invernadero. En este punto, han elaborado una Guía de Buenas Prácticas Medioambientales para el sector ganadero. Esto, junto a otras buenas prácticas en el conjunto de la cadena de valor, permitirá mejorar las eficiencias y reducir las emisiones. “Esto es la base de nuestra Estrategia Vacuno de Carne Carbono Neutral 2050, que pretende llegar a ese año con un sector climáticamente neutro”, ha subrayado López, tras recordar que los productores europeos trabajan también en el programa europeo "Life Beef Carbon" para reducir al menos un 15 % las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos cinco años, así como en otros proyectos de gran alcance que tienen el objetivo de cumplir con los compromisos anunciados.

Más allá de estas iniciativas, los profesionales del Vacuno de Carne se alinean con las estrategias de la Comisión Europea, lanzadas con posterioridad a las del sector aunque con los mismos objetivos, como son “El Pacto Verde Europeo”, que trata de mejorar el bienestar de los ciudadanos y la preservación del medio ambiente, así como “De la Granja a la Mesa”, que promueve unos alimentos más saludables y sostenibles como los que desde la Interprofesional se defienden.

En España, el Vacuno de Carne es uno de los sectores clave para el rural, con un sistema de producción eficiente y sostenible. Con 130.153 granjas, 5,8 millones de cabezas, 238 industrias de sacrificio y 677.000 toneladas producidas al año por valor de más de 3.000 millones de euros. Más de 132.000 puestos de trabajo directos están ligados a la producción primaria, ubicados en zonas desfavorecidas con saldo poblacional negativo y sin otras alternativas viables económicas. A estos datos habría que añadir los empleos indirectos y los ligados a la transformación en áreas en riesgo de despoblación.



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